
Pienso que la violencia está inculcada en nuestra sociedad, nuestro mundo de hoy, no es ninguna novedad pero nunca pensé que iba a estar en un ámbito tan tranquilo y acojedor como es la ciudad universitaria de la UBA.
En dicha ciudad se lleva a cabo un torneo de fútbol 11 donde alumnos, graduados y profesores juegan cada semana.
Coincidió nuestro partido de fútbol con el horario de ingreso de los simpatizantes del Club Atlético River Plate (hombres, mujeres, niños, padres, abuelos...gente).
Precalentando observabamos un partido que se jugaba en una de las canchas. Al mismo tiempo, los simpatizantes también observaban dicho partido a modo de previa. A modo de previa, también, precalentando sus gargantas insultaban y felicitaban a los jugadores amateurs. Influenciados por su terrible y seguramente injusta vida que les toca vivir día a día, los insultos no alcanzaban para perturbar a los jugadores con lo cual los -hasta ese momento- simpatizantes comenzaron a tirar piedras al campo de juego. La mayoría de los jugadores corrieron, alejandosé del alambrado, desde donde provenían los proyectiles. Otros tuvieron la pésima idea -victimas del principio de "la violencia genera mas violencia"- de devolver los proyectiles, lo cual provocó la invasión al campo de juego (cancha número 7 de ciudad universitaria) de los simpatizantes devenidos en barrabravas para trenzarse a golpes de puño con los jugadores que defendían sus objetos personales (bolsos, mochilas, botineros con billeteras y cosas de valor).
En dicha ciudad se lleva a cabo un torneo de fútbol 11 donde alumnos, graduados y profesores juegan cada semana.
Coincidió nuestro partido de fútbol con el horario de ingreso de los simpatizantes del Club Atlético River Plate (hombres, mujeres, niños, padres, abuelos...gente).
Precalentando observabamos un partido que se jugaba en una de las canchas. Al mismo tiempo, los simpatizantes también observaban dicho partido a modo de previa. A modo de previa, también, precalentando sus gargantas insultaban y felicitaban a los jugadores amateurs. Influenciados por su terrible y seguramente injusta vida que les toca vivir día a día, los insultos no alcanzaban para perturbar a los jugadores con lo cual los -hasta ese momento- simpatizantes comenzaron a tirar piedras al campo de juego. La mayoría de los jugadores corrieron, alejandosé del alambrado, desde donde provenían los proyectiles. Otros tuvieron la pésima idea -victimas del principio de "la violencia genera mas violencia"- de devolver los proyectiles, lo cual provocó la invasión al campo de juego (cancha número 7 de ciudad universitaria) de los simpatizantes devenidos en barrabravas para trenzarse a golpes de puño con los jugadores que defendían sus objetos personales (bolsos, mochilas, botineros con billeteras y cosas de valor).
Por supuesto, TODA la fecha del torneo se suspendió, dejándonos a muchos con las ganas de jugar esos gloriosos 90 minutos que justifican la ardua espera semanal.
¿La policia? en el puente de la av. Udaondo observando dicho episodio que se asemejaba a un malón.
La pregunta ¿hasta cuando? ya es conocida por todos, yo tampoco tengo la respuesta y eso me preocupa, sabiendo que, como muchos estudiantes que nos estamos formando, voy a vivir en Argentina muchos años sino es toda mi vida.
¿La policia? en el puente de la av. Udaondo observando dicho episodio que se asemejaba a un malón.
La pregunta ¿hasta cuando? ya es conocida por todos, yo tampoco tengo la respuesta y eso me preocupa, sabiendo que, como muchos estudiantes que nos estamos formando, voy a vivir en Argentina muchos años sino es toda mi vida.

1 comentario:
El fin del principio "la violencia genera mas violencia" aparentemente seria "no participar". A pesar de eso (y en total desacuerdo con esa clase de "fin del principio") creo q no hay q sacrificar esa espera semanal, y mucho menos, el entusiasmo.
Si no hay mas torneo, ni policia, ni esntusiastas, habra q optimizar... ¿como? sin perder las ganas de lo q se quiere hacer.
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